Un pipeline para validar estrategias con datos históricos: backtesting basado en eventos que tiene en cuenta los costes, y validación walk-forward antes de cualquier paso a capital real.
El backtester reproduce los eventos de mercado en su orden original, en lugar de promediarlos por velas: las órdenes pasan por la misma lógica de ejecución que en producción, teniendo en cuenta las comisiones, el spread, el deslizamiento (slippage) y las ejecuciones parciales. Los indicadores se calculan de forma causal, al cierre de cada vela, sin ventanas centradas ni suavizados retroactivos; de lo contrario, los resultados estarían anticipando el futuro.
La robustez se comprueba mediante un esquema walk-forward: los parámetros se ajustan sobre un segmento del histórico y se evalúan sobre el siguiente, que no intervino en el ajuste. Una configuración que solo funciona en la ventana de entrenamiento nunca se acerca al capital real: esta es la principal salvaguarda frente al sobreajuste.